
Sombra
Por: Emma N. Díaz | Aquella tormenta no era como las otras, advertían sus huesos. Ésta era la casa de Kú, la gran tortuga. Para aprobar el Nunube, los uze debían elevarse con los vientos y unirse a la melodía de la gran tortuga. Una vez completada la prueba, ella misma les mostraría el camino de regreso al clan.






